El poeta y ensayista cordobés José Luis Rey obtuvo ayer el premio Internacional de Poesía Loewe, en su 22 edición, por su libro Barroco , mientras que Sergio Copete ha logrado el Premio a la Creación Joven con su poemario La ciudad de las delicias .José Luis Rey (Puente Genil, 1973), que es doctor en Literatura Contemporánea por la Universidad de Córdoba y que posee, entre otros galardones, el premio de poesía Jaime Gil de Biedma, el Gerardo Diego y el Adonais, manifestó que recibir el Loewe es "cumplir un sueño siempre perseguido".
"Este premio -declaró ayer el poeta a Diario CORDOBA- es muy importante para mi por tres razones: primero por el jurado, que es impresionante; segundo, porque se publica en Visor la editorial que está unida a la poesía desde décadas y porque está respaldado por la Fundación Loewe".
Barroco, según dijo el autor cordobés, "se titula así porque concibe la vida como escritura del texto del mundo, la vida como escritura barroca del ser". Añadió el poeta que "el galardón me viene en un momento en que mi vida ha evolucionado y --como ha señalado el jurado-- es una puerta abierta a la nueva generación".
Una declaración de principios de alguien que entiende la vida como pura escritura y un canto a la renovación del lenguaje poético, a la imagen y a un surrealismo, no extremo, y que le entronca con la generación de los 70, con Pere Gimferrer, Guillermo Carnero, Jaime Siles, Antonio Colinas o Luis Antonio de Villena, autores, todos ellos, a los que José Luis del Rey considera sus "grandes maestros".
Jaime Siles, miembro del jurado, resaltó la calidad de la obra y destacó dos títulos del libro ganador Culturalismo y Adiós a la experiencia, como metáfora de por donde va este poemario, al que ha calificado de "modernista en el que hay un realismo visionario", y en el que destaca el gusto por la imagen. "Es el libro con que el se solidifica a una nueva generación", manifestó.
Por su parte, Sergio Copete (Santa Ponsa, Mallorca, 1989), que se alzó con el premio a la Creación Joven, señaló que se trata de un poemario con el que ha querido rendir homenaje a Barcelona, donde estudia Filología Clásica. Kavafis, el Mediterráneo, los epigramas latinos, son los elementos que giran en La ciudad de las delicias.(Diario Córdoba)

