Tal día como hoy 2 de diciembre de 1826, y después de una grandísima sequía que el año anterior había originado una extraordinaria carestía del pan, comenzó a llover , tanto, que los vecinos de la localidad pontana salían a la calle sin paraguas alguno presa de un inmenso júbilo por la lluvia que en tal día comenzaba a regar los distintos campos y sembrados pontaneses


