Acuchilló a su compañero no sólo con la intención de acabar con su vida, sino de tal manera que quiso "aumentar el sufrimiento y dolor físico y psíquico" de la víctima. El tribunal popular culpó ayer de asesinato al individuo procesado por la muerte de su amigo en Puente Genil el 21 de junio de 2009, a quien arrebató la vida asestándole 29 cuchillazos y clavándole ocho veces unas tijeras, con lo que quiso aumentar "deliberada e inhumanamente el dolor" de la víctima.
El jurado consideró probado que en abril de 2009 el fallecido propuso al acusado, con el que le unía una relación de amistad desde hacía 19 años, ir a residir de forma temporal a su domicilio habida cuenta de la necesidad de vivienda que éste le había manifestado. El presunto agresor, que había interrumpido hacía meses la medicación contra el síndrome ansioso, estaba deprimido, se había quedado sin trabajo, cobraba una prestación por desempleo de 422 euros e intentaba recuperar a su esposa e hijos.
A las 11:00 del día de autos, el procesado llamó a su suegro porque quería ver a sus hijos y a su exmujer, pero el hombre accedió únicamente a concertar una cita con su hijo pequeño. El jurado popular consideró probado que el encausado "quedó desolado" porque el pequeño se encontraba "muy triste", tras lo cual acudió a varios bares para consumir unas cervezas. Los testigos lo vieron "con mal aspecto, como si llevara varios días sin asearse, muy raro, anímicamente muy decaído y cabizbajo", pese a lo cual el veredicto descarta que, en el momento de producirse el crimen, existiera alguna circunstancia que anulara o disminuyera su responsabilidad.
Sobre las 16:00, llegó al domicilio de su amigo y comenzaron una discusión, sin que el jurado haya determinado por qué se produjo. La víctima le pidió que se marchara de su domicilio, momento en que el procesado, "movido con un claro y evidente ánimo de acabar con su vida", cogió del patio unas tijeras en actitud amenazante y se las pinchó en el pecho hasta en siete ocasiones, estando los dos cara a cara. En el procesado se desencadenó un "claro ánimo de acabar con la vida de la víctima", por lo que buscó un cuchillo para agredir de nuevo a su amigo, que intentaba cubrirse con las manos.
Aunque la víctima intentaba huir, el procesado pudo asestarle "de forma reiterada" varias cuchilladas más en la espalda, al tiempo que el herido cayó de rodillas. Ya cerca de la salida de la casa, el hombre quedó derribado y, mientras se apoyaba con las manos ensangrentadas, el procesado "le asestó seis puñaladas en la espalda" que le atravesaron los pulmones. Durante el juicio, alegó que intentó defenderse de una agresión, pero el tribunal concluye que "son desproporcionadas" las lesiones que sufrió en comparación con las de la víctima.( El Día de Córdoba. A.R. )
