El Centro Juan XXIII retomó sus actividades normales, tras el periodo vacacional.
La vuelta al trabajo no ha supuesto ningún “síndrome de la depresión post vacacional” para los usuarios del Centro, sino mas bien todo lo contrario ya que estaban todos deseosos volver a encontrarse de nuevo con sus compañeros.
En las mañanas del pasado Miércoles 22, y Jueves 23 de septiembre, los alumnos se desplazaron al Mseo Etnográfico dePuente Genil que gentil y amablemente, les abrió su propietario D. José Díaz para poder ver y apreciar su curiosa y excelente colección etnográfica.
La recuperación de objetos, herramientas, costumbres y tradiciones vinculadas a las tareas y a la vida en el campo fue el pensamiento que impulsó a José Díaz, hace ya varias décadas, al nacimiento de esta magnifica colección, de la que se expone solo una pequeña muestra por evidentes cuestiones de espacio.
Meritosa y espléndida labor la de José Díaz para ofrecer, a sus paisanos de la localidad y a los visitantes en general, la oportunidad de poder viajar en el tiempo mediante una colección en la que están presentes maquinarias, enseres y utensilios que conforman unos modos de vida hoy en desuso.
Durante unos minutos el tiempo retrocedió y se recordaron muchos momentos de la niñez.
Todos agradecieron a José por transportarnos en este fabuloso viaje, y sobre todo, gracias a José por abrir las puertas de su casa, tan generosamente, para que los usuarios del Centro pudieran disfrutar de su colección.
En las mañanas del pasado Miércoles 22, y Jueves 23 de septiembre, los alumnos se desplazaron al Mseo Etnográfico dePuente Genil que gentil y amablemente, les abrió su propietario D. José Díaz para poder ver y apreciar su curiosa y excelente colección etnográfica.
La recuperación de objetos, herramientas, costumbres y tradiciones vinculadas a las tareas y a la vida en el campo fue el pensamiento que impulsó a José Díaz, hace ya varias décadas, al nacimiento de esta magnifica colección, de la que se expone solo una pequeña muestra por evidentes cuestiones de espacio.
Meritosa y espléndida labor la de José Díaz para ofrecer, a sus paisanos de la localidad y a los visitantes en general, la oportunidad de poder viajar en el tiempo mediante una colección en la que están presentes maquinarias, enseres y utensilios que conforman unos modos de vida hoy en desuso.
Durante unos minutos el tiempo retrocedió y se recordaron muchos momentos de la niñez.
Todos agradecieron a José por transportarnos en este fabuloso viaje, y sobre todo, gracias a José por abrir las puertas de su casa, tan generosamente, para que los usuarios del Centro pudieran disfrutar de su colección.

