David Moscoso es un cordobés de Puente Genil que no imaginaba hace tan solo unos meses que daría el salto a la política. Su análisis de la situación actual le llevó a enrolarse en Podemos y en las primarias celebradas recientemente fue el cuarto candidato de toda Andalucía con más votos. Su preocupación ahora es Córdoba.
-¿Está fuerte Podemos?
-Yo creo que es evidente. Sólo hay que pensar que este partido no existía hace un año y que hoy tiene expectativas de lograr un 16% de votos en Andalucía, lo que es muy significativo.
-Andalucía es muy grande, con muchos territorios. ¿Las perspectivas para Córdoba también son optimistas?
-El caso de Córdoba yo creo que no tiene que ser muy distinto al de otras provincias. Por las simulaciones que hemos hecho, al igual que también hacen otros partidos, la coincidencia es similar. Si hay más escaños en otras provincias es por población, nada más. En Córdoba, la situación de precariedad laboral, de desempleo y la pobreza severa que está existiendo hace que tengamos ese apoyo que ya tuvimos en las europeas. Es una realidad que está ahí.
-Pero IU tiene aquí un voto más fiel que en otros sitios y tal vez a ustedes les cueste un poco más.
-Izquierda Unida tiene un problema interno, como fue tomar una decisión tras las últimas elecciones que le costó trabajo que asimilaran sus votantes y simpatizante. Acabaron decidiendo desde arriba entrar en el Gobierno andaluz y habrá que ver qué consecuencias tiene eso.
-¿Usted cree que su pacto con el PSOE le pasará factura a IU?
-IU tiene un tema por resolver, como es explicar lo que ha pasado. Yo no tengo mucha experiencia en política, pero me da la sensación de que no es una fuerza todo lo democrática que debería y eso se ve en la decisión de las primarias que adoptaron, cuando todo el mundo sabía ya el resultado de antemano.
-¿Y en Podemos no es así?
-Podemos propone su modelo de participación y creemos en una radicalización de la democracia en el sentido puro del término. Ha habido unas primarias y el primero que me he sentido abrumado he sido yo, que no sabía cuál sería el resultado. En nuestro proceso la ciudadanía elige y ahora decide el programa que debe presentar Podemos para un cambio social y vertebrador de Andalucía. Ojalá todos los partidos hicieran solo estas dos cosas, porque la política cambiaría mucho. A la sociedad hay que darle la oportunidad de que hable. En los partidos tradicionales las bases también reclaman más participación, pero las jerarquías de esos mismos partidos no lo permiten.
-Pero en un programa también hay que plasmar cuestiones muy concretas.
-Aquí están participando los círculos, que son los que están en contacto con la sociedad y a través de sus áreas recogemos las inquietudes de la ciudadanía. Previamente hay un documento base elaborado por expertos de distintos ámbitos.
-¿Podemos estará en el Gobierno andaluz si es necesario desde el punto de vista aritmético?
-Yo no lo veo. Habría que ver la deseabilidad de los ciudadanos, pero no observo evidencias de que hay un deseo de pacto con cualquier otro partido. Otra cosa es, y no es descartable, que ante un hipotético Gobierno en minoría, políticas habrá que sacar adelante, digo yo. Pero el contexto político es muy complicado. Si llegara el caso, habría que ver qué piensan los ciudadanos, algo que tampoco es muy complicado, porque en el norte de Europa hay consultas cada dos por tres a través de la nuevas tecnologías y la gente lo ha normalizado en su vida. Agradecen que se le consulte.
-¿Qué necesita Córdoba ahora?
-Córdoba necesita reinventarse porque ha estado ninguneada por los partidos políticos con peso. Todo el mundo ha venido aquí a vender muchos proyectos, pero luego no se desarrolla ninguno y los que lo hacen sufren demasiadas trabas y dificultades. La ciudadanía espera que los partidos sepan entenderse y acordar estrategias y no que se peleen entre ellos. Aquí en Córdoba hay demasiada bronca, usted lo sabe mejor que yo.
-¿Qué inversiones haría?
-Lo primero que necesitamos es una apuesta política clara de regeneración económica. Córdoba no puede sustentar su crecimiento sólo en el turismo, sino que tiene que haber una apuesta por la mejora de los productos agroalimentarios e impulsar las exportaciones. Hay que articular una estrategia para la agricultura y la ganadería ecológica teniendo en cuenta a las organizaciones. Tenemos que reinventarnos y volcarnos en campos como la cultura o el deporte.
-Ha hablado antes de bronca. ¿Qué le parece la que hay montada desde hace meses a cuenta de la Mezquita-Catedral?
-No me gustaría entrar ahí, de verdad, porque es un tema muy sensible. Es lógica una heterogeneidad de pareceres, opiniones e intereses, pero me da la sensación de que falta lo más importante, como es sentarse en una mesa a hablar, a reflexionar. La Mezquita no es el problema más importante que tiene ahora la sociedad cordobesa. Igual se está sobredimensionando este asunto y a mi no es lo que más me preocupa. Lo que de verdad me preocupa de Córdoba es que tiene unas tasas de desempleo que son horribles y va creciendo el empobrecimiento de la gente y sus condiciones de vida.
-Llevamos un rato hablando y todavía no ha utilizado usted la palabra casta.
-[Sonríe] Ese término, sinceramente, no me gusta. Yo he sido vicedecano en la Universidad y gano un sueldo razonable, pero yo no me considero casta.
-Pero tampoco la utiliza para referirse a sus adversarios.
-Yo diría que la forma de hacer política no está en consonancia con los tiempos. Es como si usted coge a un gran profesor de hace 40 años y lo pone a dar clase hoy, pero con la pedagogía que se aplicaba hace cuatro décadas. Eso es lo que pasa en la política de hoy. Toda la ciudadanía percibe que lo que no gusta en estos tiempos es lo que yo llamo el enmierdeo, que no es otra cosa que hacer juego político sucio, echarse los trastos uno y otros, insultar o tratar de ridiculizar al contrario. Eso sobra en la política.
-¿Conoce a sus oponentes en estas elecciones autonómicas?
-Los conozco sí, a todos, pero no personalmente, sino por lo que he leído en prensa.
-¿Podemos puede lograr tres escaños el 22 de marzo?
-No lo sé. Lo que dicen las simulaciones es que los podríamos tener. Eso va a depender de nosotros, de si somos capaces de mostrar el proyecto que tenemos a la ciudadanía.(El Día de Córdoba. Juan Ruz)
