Hace unos días, un asiduo lector y seguidor de Pontaneando, nos envió una noticia publicada en el Diario la Voz el 19 de septiembre de 1931, y firmado por las siglas M.D., y que por curiosidad y como muestra de lo que ocurría en aquella época, y la forma de actuar los vecinos, hemos creido reproducir textualmente en los párrafos que siguen:
" Recibimos noticias de Puente Genil acerca de un hecho salvaje, registrado en el pueblo y que merece la mayor repulsa de toda persona serena e imparcial y de todo ciudadano de mas mediana ética social.
En la madrugada de ayer, los vecinos de dicho pueblo Francisco Cruz Rambla y Juan Benitez Torres, se hallaban en la taberna sita en la calle San Cristobal 52, tomándose unas copas de vino.
A la hora de cerrar el establecimiento, como le restase algo de mosto en la botella salieron a consumirla a la puerta de la calle, para no contravenir las órdenes de cierre de establecimientos.
De la calle fueron arrojados por el guardia municipal José Soria so pretexto de que promovían ruido.
Se refugiaron entonces los bebedores en casa de Cruz Rambla, pero también allí los buscó el guardia citado pretendiendo provocarlos, con el mismo pretexto de que no hablaban bajo.
Benítez quiso replicar a este sistema arbitrario y entonces el guardia auxiliado por dos compañeros propinó una monumental paliza a Benitez, llevándolo a fuerza de golpes a la carcel.
El apaleado, cuyo único delito es no pertenecer al partido socialista, continúa preso.
Ofrecemos el caso al Gobernador Civil, para que fije la atención en los caracteres que la lucha política presenta en Puente Genil, donde el solo hecho de ser republicano constituye un delito, que se persigue con saña sin igual, con notable atentado al espíritu de democracia y de libertad de ideas.
La actitud de esos agentes de la autoridad, que hacen un guiñapo del sagrado principio, es censurable y la autoridad gubernativa debe intervenir en evitación de mayores males. Así lo exije la tranquilidad de aquellos ciudadanos expuestos a la fobia de unos ganapanes con sable.(La Voz, 19 septiembre de 1931. M.D.) "


