Si una de las nuevas claves de la futura PAC, recientemente negociada, estriba en la tan defendida e inevitable conservación medioambiental (greening ), es igualmente exigible que a la par se consiga garantizar tanto el poder adquisitivo de agricultores y ganaderos como que los consumidores paguen precios razonables por los productos agrarios que adquieran, ya sea en origen, como por sus transformados al final del proceso de manipulación y comercialización. Y en este sentido hay que connotar que la crisis que se padece la están sufriendo, en mayor grado, productores y consumidores, pues el resto de la cadena productiva, especialmente los distribuidores, suelen gozar, aunque procuren no manifestarlo, de excelente salud económica; al mismo tiempo que agricultores y ganaderos reciben precios que no les permiten cubrir los costes de producción, que en el último año se han incrementado como media más de un 60%. Por tanto, es menester valorar y dignificar, en sus justos y equitativos términos, y una vez más conviene apuntarlo, el trabajo y las iniciativas que realizan los hombres y mujeres dedicados al sector agrario, con la consolidación de unos niveles de rentas que les permitan la dedicación a la tan necesaria tarea agropecuaria. Y todo ello porque la UE es cada vez más vulnerable a las fluctuaciones globales de los precios de los productos agrícolas. Por lo que se requiere asegurar la sostenibilidad del sector y su competitividad a largo plazo, habida cuenta que la crisis que soporta y sus causas son claramente estructurales. ( Diario Córdoba RICARDO RIVERA PEREIRA. DOCTOR INGENIERO AGRÓNOMO )


